Tener una mascota tan activa y grande como un Labrador Retriever constituye una gran responsabilidad, que implica compromisos tales como la “educación” o el adiestramiento.

El adiestramiento de nuestro perro nos permitirá establecer el lugar del animal dentro de la familia, además de asegurarnos una feliz y exitosa relación amo-mascota. A través del entrenamiento el perro entenderá lo que sus compañeros humanos esperan de él, además de que le será más sencillo adaptarse a la mayoría de los ambientes donde se desenvuelva.
Ell adiestramiento debe ser " progresivo, sistemático y positivo", que podemos traducir en una metodología clásica de estímulo-respuesta-retroalimentación.

El estimulo debe ser siempre positivo, la retroalimentación se aplica con un refuerzo y con el tiempo e intensidad acordes a esta raza. En el caso de aplicar un refuerzo afirmativo esto se hará afectuosamente, un juguete o alimento ya que son el mejor conducto para señalar al perro que ha hecho un ejercicio correctamente.
La retroalimentación correctiva por su parte en ningún momento le producirá daño y tiene el único objetivo de indicarle sus fallas.
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