Son perros especialmente entrenados para ayudar a personas con capacidades motrices diferentes y personas con deficiencia auditiva, ambas en este orden de complejidad en cuanto a exigencias.
En el primer caso se les entrena para acarrear diversos objetos y alcanzárselos a la persona inhabilitada para hacerlo por sí misma y para ayudar en el transporte de la silla de ruedas tirando de un arnés.
En el segundo caso el entrenamiento es más simple y aprenden a reconocer y diferenciar el sonido del teléfono, el timbre de la puerta y otros.
En ambas situaciones se cumple la función de perro de compañía, pero son frecuentes los casos en que estos animales han salvado la vida de su amo en medio de un imprevisto.

Una de las razas más adecuadas para realizar este trabajo son los labradores. El proceso de selección se hace igual que para los perros-guía.
No hay preferencias en cuanto a sexo, pero todos los perros de asistencia deben ser esterilizados sin distinción.

Los perros deben tener una conducta adecuada por lo que es preciso que reciban un adiestramiento de obediencia adaptada a cada usuario. Es importante que obedezcan y se desempeñen sin cometer errores. Se le enseñan las habilidades específicas procurando que el perro se divierta y disfrute su trabajo.
 
 
       
         
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